El Universo de Gabo

Por Dominique Lemoine Ulloa

"La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla", dice Gabo en Vivir para contarla. Aquí está su vida, su historia como la recordamos.

Fuente: Martin



Se nos fue Gabo, pero Macondo sigue vivo. Con sus relatos, Gabo le hizo entender al mundo que en Latinoamérica ficción y realidad son una misma cosa, que es normal que la gente muera y regrese, que se se suele olvidar tan fácil como se recuerda, que la soledad del campo es enorme y que el tiempo es cíclico.

"Me atrevo a pensar que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de las Letras," afirmó Gabo en su discurso de aceptación del premio Nobel. "Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual éste colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad".

Aunque Cien años de soledad se publicó en 1967, Macondo ya se había empezado a gestar desde antes, en cuentos y novelas como La hojarasca, La mala hora y "La siesta del martes". Por eso, no es extraño encontrarse al coronel Aureliano Buendía, por ejemplo, en más de un libro. El universo de personajes que creó Gabo es una verdadera red cuyos hilos convergen y se separan a largo de décadas de producción literaria. Acá, una mirada a algunos de sus libros más icónicos y cómo se entretejen una y otra vez los mismos personajes.

A la izquierda están los personajes y a la derecha las obras analizadas. Basta poner el cursor sobre la barra azul del personaje o de la obra, para ver las múltiples conexiones.

Fuentes: Lukavská, Bloom, Bell-Villada y Pelayo



Como sus personajes, las palabras que usó Gabo para construir su universo literario son fundamentales. Según un análisis de 28 libros de Gabo hecho por Juan Osborne, estas son las 50 palabras más usadas por nuestro nobel:

Pero quizás más importante es qué tipo de palabras usa Gabo. Como todo gran maestro, los verbos (y no los adjetivos ni los adverbios) son la base de su escritura.

Puede que tengamos la suerte de un leer unas cuantas palabras más de su pluma. Gabo dejó atrás En agosto nos vemos, un manuscrito inédito cuyo primerp párrafo reproducimos aquí:

"Volvió a la isla el viernes 16 de agosto en el transbordador de las dos de la tarde. Llevaba una camisa de cuadros escoceses, pantalones de vaquero, zapatos sencillos de tacón bajo y sin medias, una sombrilla de raso y, como único equipaje, un maletín de playa. En la fila de taxis del muelle fue directa a un modelo antiguo carcomido por el salitre. El chófer la recibió con un saludo de antiguo conocido y la llevó dando tumbos a través del pueblo indigente, con casas de bahareque y techos de palma, y calles de arenas blancas frente a un mar ardiente. Tuvo que hacer cabriolas para sortear los cerdos impávidos y a los nñios desnudos, que lo burlaban con pases de toreros. Al final del pueblo se enfiló por una avenida de palmeras reales, donde estaban las playas y los hoteles de turismo, entre el mar abierto y una laguna interior poblada de garzas azules. Por fin se detuvo en el hotel más viejo y desmerecido".

Nos vemos en "agosto", Gabo.